º REVISANDO TÉCNICAS – CONTROL DE OXIMETRÍA DE PULSO

La monitorización de la saturación de oxigeno (SpO2) es considerada como “el quinto signo vital”.
Es un método no invasivo que no requiere calibración alguna y ofrece la lectura de la oxigenación del
paciente en forma simple e inmediata, siendo utilizada permanentemente en las unidades de cuidados
intensivos neonatales (UCIN). Con el avance de la tecnología se ha ampliado la variedad de
equipos que ofrecen a simple vista la monitorización de la saturación u oximetría de pulso. La oximetría
de pulso convencional es un método simple que es utilizado para vigilar de manera periférica el
porcentaje de hemoglobina saturada con oxígeno, por el paso de dos longitudes de onda específicas
a través de la sangre. Se basa en análisis espectrofotométricos que miden las porciones de luz
trasmitida y absorbida por la hemoglobina, combinado con el principio de la pletismografía (Ley de
Beer-Lambert). El sensor deberá colocarse en un lugar con buena perfusión y que permita el pasaje
de la onda. Hay que tener en cuenta que estos monitores presentan cierta variabilidad entre sus
mediciones y sobre todo que miden la saturación de oxígeno de la hemoglobina y no la presión
parcial de oxigeno (PaO2). La curva de disociación de la hemoglobina permitirá saber cuáles son las
limitaciones para interpretar los valores de oximetría. El oxímetro de pulso no es el método adecuado
para la detección de hiperoxia debido a que si en la curva de disociación de la hemoglobina, se
observa que llega a saturaciones de 92% estas corresponden a PaO2 cercanas a 40 mmHg. y que
el aumento progresivo de la PaO2 no modifica la saturación de hemoglobina. Es por eso que saturaciones
de 100% podrían corresponder a PaO2 entre 80 y 400 mmHg.

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